Llegar a un aprendizaje significativo

Por aprendizaje significativo entendemos, tal como plantea Ausubel, aquel en el que el sujeto relaciona la nueva información con la que poseía anteriormente, dotándola así de sentido para el alumno. Además, entendemos que el propio proceso de aprendizaje modifica la estructura cognoscitiva enriqueciéndola. Así, podríamos decir que esta nueva información que recibe la persona no se aloja en la “bandeja SPAM”; en este tipo de aprendizajes no incluiríamos aquellos puramente memorísticos que no se relacionan con nada ya conocido y sí situaríamos aquellos que se enlazan con algo que el estudiante conocía previamente y que sabe colocar el la “bandeja” adecuada, un lugar al que tiene acceso.

Para que un aprendizaje tenga estas características, los profesores deberíamos conocer al menos de forma general qué es el diseño universal para el aprendizaje.
Por DUA entendemos aquel que trata de eliminar barreras que impidan a los estudiantes el acceso a los conocimientos. Esto implica cierta flexibilidad para que dicho acceso se adapte lo mejor posible a las fortalezas y debilidades de los estudiantes.

Por otra parte, si nos fijamos en el cono del aprendizaje de Edgar Dale, veremos cómo los distintos sentidos aportan información más o menos duradera, cómo la experiencia ofrece muchas más garantías de éxito en cuanto a aprendizajes. Según Dale, pasadas dos semanas después de haber recibido información leída, sólo recordamos un 10%, porcentaje que se dobla si la hemos escuchado, y se triplica si la hemos visto. Según este autor, recordamos un 50% de lo que hemos visto y oído y un 70% de lo que hemos hablado. El 90% se lo lleva lo que hemos hecho y hablado.

No deberíamos olvidar que, independientemente de lo dicho antes, las personas mostramos preferencia por uno u otro canal: los hay que aprender mejor si escuchan, ven, experimentan o una combinación de estos canales perceptivos.

Así pues, si tratamos de encontrar estrategias que mejoren los aprendizajes significativos, creo que, en primer lugar, debemos hacer una oferta de la información que resulte variada, que incluya material que se pueda leer, escuchar, ver, manipular; debemos pensar en alumnos con distintos perfiles de aprendizaje y darles posibilidades no sólo de acceder a los conocimientos de distintas formas, sino también a mostrar sus logros de forma diferente, es decir, que tengan la posibilidad de ser avaluados de forma distinta.

Una segunda estrategia se basa en una buena evaluación de conocimientos previos, así sabemos dónde asentar lo que llega nuevo, no se nos quede en la bandeja equivocada. Hay muchas formas de evaluar conocimientos previos, no siempre tiene que ser de forma rígida y estresante para los estudiantes. Una buena conversación en clase puede ser muy útil. Un vídeo con preguntas, un cuestionario, juegos en clase pueden, asimismo, ser de gran valor.

sillas, aula

En tercer lugar, implicar a los estudiantes con tareas que les hagan sentir que lo que hacen vale la pena, que forma parte de sus vidas en algo, convertirlos en agentes activos que cuentan en su aprendizaje. Implicar puede ir desde hacer protagonista a un alumno en algo en lo que no suele serlo, dándole la oportunidad de mostrar lo que puede llegar a hacer o pedirle que relate un hecho o acontecimiento desde su punto de vista, incluso que trate de predecir.

Por otra parte, cuando rescatamos conceptos, ideas que se han tratado de alguna forma en otros módulos, materias o asignaturas y los dotamos de un sentido nuevo, uniéndolos a lo que se está viendo en ese momento, les damos otro punto de vista que los hace más completos y cercanos a la realidad. Esto se puede lograr con pequeños proyectos, actividades de clase, comentarios y tormentas de ideas. Con esto estamos logrando un pensamiento más flexible, adaptable, creativo y crítico. Y esto son, ni más ni menos, herramientas de aprendizaje del siglo XXI.

Por último, logra que tus alumnos lo pasen bien en tus clases, exígeles, ofréceles retos y trata de afinar para potenciar sus cualidades y que sepan que aprender tiene recompensa: para ellos, que son los que crecen, para ti como profesor, que disfrutas con su crecimiento. Para la sociedad, que necesita gente crítica y bien formada .